—Antonio, después de una ruptura matrimonial y un hijo, ¿qué requisitos te planteas paratener una nueva pareja, porque un poquito de miedo a lo mejor te inspira la palabra matrimonio,no?
—En cierta forma, sí. El matrimonio siempre te da un poco de vértigo. Lo que sucede es que, con respecto a mis anteriores relaciones, yo he alcanzado un punto más maduro ahora con Vanesa. Lo anterior me ha servido un poco de escuela. Creo que ya he terminado el curso y puedo decir que he sacado buenas notas, aunque nunca se sabe. Pero yo me veo ahora más asentado que hace unos años.
—Eso es verdad —interviene Vanesa.
—Mira —añade Antonio —. De cuando Vanesa me conoció a este momento, yo he experimentado un gran cambio, y en este cambio el mérito es de ella. Según Antonio, los requisitos para que esta nueva unión prospere felizmente son: Serenidad, compromiso, responsabilidad y, sobre todo, tener esa dosis de adulto y de madurez que a mí me ha faltado en anteriores relaciones, pero también es cierto, y Vanesa losabe, que mantengo una excelente relación con la madre de mi hijo, al igual que Vanesa con ella, sé que incluso se consideran amigas, y es más, a veces, ellas consultan cosas del niño antes de decírmelo a mí. Puede parecer un poco atípico, pero es cierto que a veces hemos compartido vacaciones juntos. Mi exmujer mantiene una relación con otra persona y los dos tienen una hija. Mi hijo tiene, en consecuencia, una hermana, y nos hemos ido todos juntos de vacaciones. Estamos encantados con la hermana de mi hijo. Hemos acordado que nuestra relación de ex pareja tiene siempre que estar en función de lo que sea mejor para nuestro hijo, y así lo hacemos.
—Parece una historia de familia americana.
—Puede que sí, pero todos estamos plenamente convencidos de que cualquier cosa que hagamos por el bien de nuestro hijo está bien hecha. A él le da seguridad y tiene la satisfacción de que sus padres y sus respectivas parejas salen a cenar juntos. Un día nos propuso a los cuatro que por qué no nos íbamos a vivir todos juntos.