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La boda de Fernando Fernández-Tapias y Nuria González


15 de octubre de 2002 - 13:24 CEST

Fue, tal y como ellos deseaban, una boda discreta, íntima y con sus familiares y amigos más cercanos como únicos testigos. La finca jerezana ‘La Peñuela’, propiedad del ganadero y rejoneador Fermín Bohórquez y su esposa Mercedes Domecq, permitió que Nuria González y Fernando Fernández-Tapias disfrutaran de la privacidad que tanto anhelaban para el día de su enlace.

Después de cuatro años de relación, el prestigioso naviero, presidente de la Cámara de Comercio de Madrid y vicepresidente del club de fútbol Real Madrid contraía matrimonio civil con Nuria, quien en este tiempo ha dejado su profesión de modelo para convertirse en estilista y comentarista de moda.

Una sencilla ceremonia
Pedro Pacheco, alcalde de la ciudad, fue el encargado de oficiar la ceremonia en la carpa instalada para la ocasión y que había sido adornada por Mati Romero de Solís, quien también se encargó de la ornamentación floral en la boda de Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera.

Los novios llegaron puntuales y en un carruaje de caballos. Poco después de las siete de la tarde comenzaba la celebración ante los cerca de trescientos invitados que se trasladaron, en su mayoría, desde Madrid. Entre ellos, los testigos de Nuria que había escogido a sus mejores amigas, entre las que estaban Elena Cúe, Terelu Campos y Cari Lapique para que firmaran como testigos de su enlace.

El vestido de la novia
Como es tradicional, el vestido de la novia era uno de los secretos mejor guardados de la boda y aunque no ha habido fotografías, se sabe que escogió un maravilloso diseño del modista italiano Valentino en tono crudo. Un vestido que María Teresa Campos -gran amiga de la novia- describió como "muy sencillo y muy romántico".

La popular presentadora explicó en su programa Día a día que la parte superior del traje estaba cubierta de encaje. El escote, redondo, seguía en la espalda y se cubría, asimismo, de encaje. Nuria llevaba una pequeña cola pero no velo lo que, sin duda, daba más protagonismo al recogido realizado por Cheska. El ramo, por otra parte, era muy sencillo, de rosas blancas y rosas.

El banquete
Tras la ceremonia, el restaurante Jockey de Madrid sirvió el cóctel y el banquete que se ofreció en el llamado Jardín de la Parra de la finca ‘La Peñuela’. Tampoco faltó el marisco de Galicia, la tierra de Fernández-Tapias y que se había traido especialmente para la boda. En 'La Peñuela', los recién casados disfrutaron junto a sus invitados de la animada fiesta que se prolongó hasta la madrugada y que fue amenizada por el conjunto ‘Siempre así’ y una orquesta en directo.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.